6 de julio de 2012

Mi proceso en esta primer parte de mi formación como sanador, abrió amorosamente en mi corazón.



Pepe
Sanador  egresado de la 9ª generación de Sanadores con Rosas

Mi proceso en esta primer parte de mi formación como sanador, abrió amorosamente en mi corazón esta parte de saberme escuchar, saberme entender, saberme sentir; para poderme expresar.

Tuve miedo a confrontar con cada uno de los temas, tocando algunos muy difíciles y dolorosos: en realidad lo que me asustaba era la obligación de tener que responsabilizarme de mí mismo, tener otra actitud y escoger un nuevo camino; ya que escoger un nuevo camino significaba abandonar otros que por muchos años venía recorriendo (que aunque dañinos para mí), por mi inconsciencia, me eran cómodos.

Ya consciente, entendí que si ya sabía lo que tenía que hacer y no lo hacía, entonces estaría peor que antes.

Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único.

Comprendí que a menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo.

Doy gracias por este aprendizaje de amor recibido, y lo integro a mi vida.

 A ti Madre, a mi maestro Luis Felipe, y a mis compañeros  muchas gracias.

 Les dedico estas líneas:

Que la tierra te sostenga

Que el universo te abrace

Que tu corazón te guíe

Para que tus manos sanen

Con el poder de las rosas

Bendito regalo de la Madre.

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